“… y otro estudiante le pregunta al maestro cuándo en la vida va a necesitar saber cómo dibujar un parábola, aún cuando esconde bajo su butaca un juego de dibujar parábolas que ha tenido ganancias multimillonarias.”
- Vihart
Y sí, ese juego sobre dibujar parábolas es Angry Birds. Y esa cita la acabo de escuchar en el video más reciente de Vihart, Connecting Dots. Sus videos siempre son geniales, reflexionando sobre la manera en que las matemáticas son enseñadas en la escuela (haciendo que la mayoría de los alumnos se aburran y empiecen a hacer dibujitos en sus cuadernos), sólo que los dibujos de ella son asombrosos. Definitivamente vale la pena darle una repasada a sus videos.
En mi ‘experiencia educativa’ yo nunca he aprendido algo en el tiempo en el que lo debería de aprender. Por ejemplo, en secundaria aprendí trigonometría ‘hay-nomás-para-pasar’, luego que tuve que usar trigonometría para resolver problemas de estática y dinámica me di cuenta que nunca aprendí bien. Es hasta que le encuentras un uso a toda esa teoría cuando realmente aprendes. Pero algunos maestros nunca le han hallado ese uso a la teoría que ellos mismos enseñan, es casi imposible entender algo que no sabemos para que sirve.
Por algunas extrañas razones (creo que no lo puedo evitar) he creado algunos videojuegos muy muy sencillos, pero créanme que hasta el videojuego más sencillo que involucre movimiento requiere de comprender las leyes de Newton y la trigonometría por lo menos. Porque ¿qué es un videojuego sino un simulador de la física de nuestro universo? ¿quieres que Mario brinque? simula una fuerza de despegue y una fuerza de gravedad que lo regrese, ¿quieres que Sonic corra? define su aceleración, luego calcula su velocidad para al fin saber su posición en cada instante del tiempo, ¿quieres destruir un chiquero disparando un pájaro con una resortera? obtén el ángulo de disparo y la fuerza que le aplica la resortera al pajarillo, y calcula la parábola que debe seguir en su trayectoria hacia la venganza.




