
La ciencia dice que cualquier situación de angustia o estrés hace que el cuerpo humano reaccione para huir o enfrentar el peligro. La respiración y el corazón se aceleran, las pupilas se dilatan para captar más luz, los músculos se tensan, listos para la acción; aumenta la transpiración y disminuye la digestión. Los músculos de la garganta reaccionan aumentando su tonicidad y esto hace que parezca que tenemos un nudo en la garganta.
También se produce adrenalina, que es como un ‘supercombustible’ que acelera el corazón y la presión sanguínea para que cada célula reciba más oxígeno, hidrocortisona, la cual facilita el proceso de reparación de tejidos, y finalmente producimos también endorfina, que es un analgésico natural que nos permite lograr sorprendentes hazañas físicas.
¿Nunca se habían preguntado cómo es que pudieron saltar alguna pared muy alta cuando los perseguía algún perro? Pues yo sí, y ahora ya se porqué pude.
Así que ya saben, la próxima vez que sientan un nudo en la garganta es porque su cuerpo está listo para vencer a cualquier león, oso, tigre, cocodrilo, jefe, papá o maestra en una feroz lucha cuerpo a cuerpo.
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