De la selva al desierto

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En las últimas décadas el Amazonas ha sufrido un grave aumento en su deforestación y si todo sigue igual, muy pronto se convertirá en un territorio semiárido o sabana, o peor aún, en un desierto.

1. En la primera etapa los árboles son derrumbados para comercializar la madera. Después estas áreas son empleadas para la agricultura en especial plantaciones de soya.

3. Después del material orgánico, la lluvia arrastra piedras y detritos que acaban por acumularse en los ríos de la región. Esto provoca que el su flujo disminuya.

5. La vegetación menos densa hará que varios animales abandonen la región. La reducción de la fauna es otro factor que impide la recuperación de otras plantas. La selva se convertiría en una sabana.

7. Con menos lluvias que rieguen el Amazonas, la vegetación más pequeña de la sabana comenzaría a morir. Quedarían entonces sólo arbustos o pequeños árboles, surgiendo entonces un escenario semidesértico.

2. Sin la protección de los árboles, el suelo queda expuesto a las fuertes lluvias. El agua escurre los materiales orgánicos y nutrientes entre la tierra, dejando el suelo pobre.

4. El suelo empobrecido y el decreciente flujo de los ríos dificulta el nacimiento de árboles grandes en las áreas agrícolas que pudieran ser abandonadas. Aparecen matorrales y arbustos pequeños.

6. En una situación remota, después de muchos años, la sabana podría tener menos lluvias. En la región habría una disminución en la evaporación y en la evapotransportación.

8. Para empeorar, la Amazonia está rodeada por áreas semiáridas como los Andes y la región de Llanos de Orinoco en Venezuela. Con estas secas fronteras se formaría fácilmente un desierto.

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  1. Sheko dice:

    Muy bien, muy buen texto, esta excelente

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