Escoger un buen título (para cualquier cosa) es una tarea bastante difícil, pero seguro que de cualquier manera se nos ocurre alguno mucho mejor que estos:
- Once años borracho o La vida de Thomas Doner, quien tras perder ambos brazos debido a la inmoderación, escribió este libro con los dientes como una advertencia a los demás.
- ¿Con que su esposa llegó a casa echando pestes? ¡La mía también!
- Cuéntame papá, cuéntame acerca de los funerales.
- Sobre la irritabilidad de los vegetales.
Jaja. Tal vez son malos a propósito, para captar la atención del lector (de hecho ya me están dando ganas de comprar el libro de ‘Once años borracho…’) o tal vez simplemente son malos.
Sacado de Selecciones 11/08
Malos no… malñisimos!!! Aunque dicen que no hay que juzgar los libros por el título (o por la cubierta), la verdad es que no animan mucho a leerlos…
@Yo misma. Pues sí, por más que me quiera convencer de que fue a propósito, la verdad es que son malísimos.