Una mala jugada

Ya hace algunos días se me ocurrió una idea para un cuento corto, y ahí la traía en mi cabeza queriendo salir y pues aquí está, después del salto. Por favor léanlo y coméntenme cómo les pareció.

Una Mala Jugada

– ¿Para qué habré comido tanto? – pensó Esteban. Ahora iba manejando de regreso a casa y tenía un sueño terrible.

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Esa misma mañana una amiga de la escuela los invitó a él y a su amigo Fabián a su fiesta de cumpleaños. La verdad nunca planearon ir, pero de último momento se animaron y tomaron la carretera rumbo al pueblo de su amiga.

– No sé tú, pero yo no me voy de esa fiesta sin agarrarle las nalgas a Ana – dijo Fabián.

– No mames, pinchi corriente – rió Esteban, ahí van a estar sus papás y toda su familia, ni sé para que vinimos, va estar bien aburrida.

– Bueno pues ya dije, y ya sabes que lo que digo lo cumplo.

– Sí, claro…

Luego de 45 minutos de viaje llegaron a la casa de Ana y en verdad que se sorprendieron. La fiesta estaba mucho más animada de lo que se pudieran imaginar, el patio estaba repleto de compañeros de la preparatoria y otros jóvenes que no conocían bailando con latas cerveza en las manos y de papás y tíos incómodos no había rastro. El delicioso olor a carnitas de puerco inundaba la fiesta haciendo que el estómago de Esteban diera unos cuantos gruñidos.

– ¡Excelente! – dijo Fabián sorprendido, ¿no que iba a estar muy aburrida?

– Nunca pensé que Ana organizara algo así. ¡Qué bien que vinimos!

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Ahora que manejaba de regreso el olor a carnitas de puerco que salía de su boca no le parecía nada agradable, incluso le provocaba algo de náuseas. Todavía se lamentaba sobre lo que le pasó con la hermana menor de Ana. La conoció apenas ese día en la fiesta cuando entró en la casa para escapar un poco del ruido de la música. De inmediato supo que era su hermana ya que se parecía mucho a ella.

– ¿Porqué no estás en la fiesta? – le preguntó.

– Pues no sé, no me agrada mucho el escándalo ni la cerveza.

– Pues a mí tampoco – dijo Esteban sabiendo que era una mentira a medias – por eso entré aquí, ¿no te molesta?

– No para nada.

Luego estuvieron platicando un buen rato. A Esteban en verdad le había gustado la hermana de Ana, Valeria, así que decidió dar otro paso.

– Valeria, voy a regresar a la fiesta, ¿quieres venir conmigo?

– Ay no, gracias – le contestó apenada – no creo que a mi hermana le guste verme ahí.

Y era verdad, Valeria nunca le había caído bien a su hermana. Y es que cuando Ana veía a Valeria sentía como si viera una versión más guapa de sí misma, y eso claro que no le gustaba.

– Ok, te veo luego – dijo.

– ¡Chingado! – pensó, su plan no había funcionado y ahora tenía que irse de ahí.

Apenas salió al patio y vio algo que nunca pensó ver, su amigo Fabián y Ana se estaban besuqueando en un rincón oscuro y claro, Fabián le estaba agarrando las nalgas y todo lo demás.

– Pinchi suertudo – pensó y se fue con otros amigos que estaban comiendo y bebiendo.

Evidentemente Ana estaba totalmente alcoholizada y Fabián se aprovechó de eso.

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Manejar por la carretera le enfrió la cabeza y ahora se daba cuenta de que debería haber insistido más con Valeria, invitarla a otro lugar, pedirle su número de celular o hacer algo menos estúpido que irse a comer puerco como puerco. Ahora tenía muchísimo sueño, no aguantaba los ojos…

– ¡Despierta imbécil! – le gritó Fabián. Te estás durmiendo.

– No, como crees.

– Pues si te estaba viendo, cerraste los ojos. Mejor déjame manejar.

– No no no, tu estás medio borracho.

– Pues a lo mejor sí, pero al menos no me voy dormir.

– Ok, está bien – y orilló el carro. Sirve que me duermo un rato acá atrás.

. . .

– Puta madre, ya es bien tarde – le dijo Esteban a un desconocido que lo acompañó en su comilona. Y ese suertudo de Fabián no tiene para cuando terminar.

El desconocido estaba demasiado borracho como para contestarle.

– Y mañana tenemos que ir a la escuela. Méndigos lunes como los odio.

– ¿Sabes qué?, voy a ir por él, y si no se quiere venir lo dejo aquí.

Esteban fue a donde había visto a Fabián y a Ana. Aún estaban ahí.

– Fabián, ¡Fabián!

Fabián dejó a Ana y fue con Esteban. Ana estaba más que borracha, apenas estaba consciente.

– No mames, que quieres.

– Ya vámonos, mañana tenemos que ir a la escuela y ya es bien tarde.

– No güey, no puedo dejar esta oportunidad, ¿ya viste como está Ana?

– Si, pero no seas aprovechado, tú sabes que si Ana no estuviera borracha no estaría haciendo esto.

– ¿Y qué?, lo que importa es que sí lo está haciendo ¿o no?

– Pues como sea, yo ya me voy. Si te quieres quedar aquí pues a ver cómo te regresas.

– Pues bien

Esteban se subió a su carro y lo arrancó. Después de unos minutos de camino empezó a sentir mucho sueño.

– ¿Para qué habré comido tanto?

. . .

En la madrugada la ambulancia encontró el carro de Esteban desbarrancado cerca de la carretera. Nunca nadie pudo explicar cómo es que el cuerpo de Esteban quedó en el asiento de atrás.

Ok, el chiste de los cuentos es que cada quien lo interpreta como quiere, pero viendo que no se entendió muy bien la parte principal de este, voy a explicarlo:

Esteban subió a su carro sin Fabián y tenía tantas ganas de dormir que su cerebro le hizo una mala jugada haciéndole creer que Fabián estaba en el coche y que le quería ayudar a manejar.

  1. Oscar dice:

    Me parece realmente buena la historia, no tanto por el argumento, si no más bien por la forma de contarlo y por su mensaje. Supongo que la moraleja es que nunca dejes pasar las oportunidades que te da la vida, por que tal vez nunca se vuelvan a repetir, bueno es lo que creo =). Saludos.

  2. Robert dice:

    k pex rulis jajajaja me suena historia d fiesta d ana……is jejejej chida la historia con final distinto

  3. ahah, estoy de acuerdo con oscar, fabian hizo bien en qedarse con ana… no hay q dejar pasar esas oportunidades, ademas a eso iba a la fiesta, y el esteban por aguafiestas!!!, si estaba cansado con sueño para q se iba!!!.. pobre valeria se qedo solita…

  4. kax74 dice:

    jaja parece una historia de la vida real…si se murio esta bien por bobo de poner a manejar a un borracho…se debio quedar con la valeria y faltar al colegio al dia siguiente total un dia que falte nada le va a pasar

  5. Gaby dice:

    Esta muy bueno al principio no entendi el final esta muy bueno es confuso pero eso lo hace ser mejor

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