
En la escuela nos encargaron buscar un video sobre el comportamiento dual del electrón, y encontré este del Dr. Quantum que, por más ridículo que les parezca, me gustó bastante. Busqué más de sus videos y encontré el de Flatland, también excelente (hablando de física cuántica).
Despúes me di cuenta de que Flatland (Planilandia o Tierra Plana) no es para nada una palabra nueva. En 1884 Edwin Abbott terminó de escribir su novela Flatland, desarrollada en un mundo de dos dimensiones, donde el personaje principal Cuadrado viaja a un mundo de una dimensión y a nuestro mundo de tres dimensiones. Incluso imagina con viajar a Pointland, un mundo compuesto por un solo punto.
Es entonces cuando empiezo a entender el infinito; en Pointland, ese punto lo es todo, es infinito, y aunque nosotros sepamos que no es así, todo lo que pudiera existir dentro de ese punto pensaría que vive en un espacio infinito.
¿Será posible que nuestro infinito universo tridimensional sea solo un pequeño punto en un universo de más dimensiones?… ese es el tipo de preguntas que no me deján dormir en la noche (?)
Imaginemos a un mono observando a un hombre que teclea en una maquina de escribir, el mono lo imita y teclea letras al azar. Si el mono tecleara por un tiempo ilimitado y si tuviera un interminable número de maquinas de escribir; ¿Algún día saldría un texto inteligible?, es decir, si generamos ilimitadamente letras al azar, ¿éstas producirán, algún día, palabras y frases?. A esto se le conoce como el “Teorema de los Infinitos Monos” y fue planteada (hace bastante tiempo) por Emile Borel.
En el 2003 un grupo de científicos dejaron un teclado de computadora en la jaula de seis macacos durante un mes. ¿Qué es lo que pasó? Pues los monos teclearon cinco páginas de la letra S, golpearon el teclado con una piedra y orinaron sobre él.
Hablando en estadísticas (y dejando a los orines de mono atrás) vamos a suponer que queremos generar la palabra “teorema” al azar, la probabilidad de que la primera letra sea “t” es de 1/28 (27 letras y el espacio), que las primeras dos letras sean “te” es de 1/282, etc. Así que la probabilidad de que la primera palabra sea “teorema” es de 1/287, es decir, hay 1 probabilidad entre 13,492,928,512 combinaciones de letras posibles posibles. Y si queremos escribir al azar “teorema de los monos infinitos”, la probabilidad es 1/2830 (eso es mas de lo que mi calculadora puede mostrar).
Pero volviendo con los monos, si éstos fueron infinitos, con una cantidad de vida infinita y teclearan hasta el infinito; entonces tendríamos todos los libros del mundo escritos un numero infinito veces (¡uff! si yo fuera uno de esos monos, en lugar de teclear, compraría todos los días un billete de lotería para ganar infinitas veces y ser infinitamente rico ¡¡si!!).