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De parábolas y videojuegos

… y otro estudiante le pregunta al maestro cuándo en la vida va a necesitar saber cómo dibujar un parábola, aún cuando esconde bajo su butaca un juego de dibujar parábolas que ha tenido ganancias multimillonarias.

- Vihart

Y sí, ese juego sobre dibujar parábolas es Angry Birds. Y esa cita la acabo de escuchar en el video más reciente de Vihart, Connecting Dots. Sus videos siempre son geniales, reflexionando sobre la manera en que las matemáticas son enseñadas en la escuela (haciendo que la mayoría de los alumnos se aburran y empiecen a hacer dibujitos en sus cuadernos), sólo que los dibujos de ella son asombrosos. Definitivamente vale la pena darle una repasada a sus videos.

vihart-angry-birds

En mi ‘experiencia educativa’ yo nunca he aprendido algo en el tiempo en el que lo debería de aprender. Por ejemplo, en secundaria aprendí trigonometría ‘hay-nomás-para-pasar’, luego que tuve que usar trigonometría para resolver problemas de estática y dinámica me di cuenta que nunca aprendí bien. Es hasta que le encuentras un uso a toda esa teoría cuando realmente aprendes. Pero algunos maestros nunca le han hallado ese uso a la teoría que ellos mismos enseñan, es casi imposible entender algo que no sabemos para que sirve.

Por algunas extrañas razones (creo que no lo puedo evitar) he creado algunos videojuegos muy muy sencillos, pero créanme que hasta el videojuego más sencillo que involucre movimiento requiere de comprender las leyes de Newton y la trigonometría por lo menos. Porque ¿qué es un videojuego sino un simulador de la física de nuestro universo? ¿quieres que Mario brinque? simula una fuerza de despegue y una fuerza de gravedad que lo regrese, ¿quieres que Sonic corra? define su aceleración, luego calcula su velocidad para al fin saber su posición en cada instante del tiempo, ¿quieres destruir un chiquero disparando un pájaro con una resortera? obtén el ángulo de disparo y la fuerza que le aplica la resortera al pajarillo, y calcula la parábola que debe seguir en su trayectoria hacia la venganza.

Los microondas no tuestan las tortillas

No se para ustedes, pero para mí, la tortilla de maíz perfecta es la que se calienta hasta que esté ligeramente tostada (lo suficiente blanda como para hacerla rollito, pero bastante tostada como para que cruja cuando la muerdes); admito que no he hecho mucha experimentación, pero según yo, los microondas no tuestan las tortillas, o al menos no lo hacen cuando las meten todas juntas en una pila.

El microondas es una de esas muchas cosas que se inventaron por ‘accidente’ pero supongo que una vez perfeccionado y adaptado a las necesidades domésticas, se promocionaría como el estufa-killer, es decir, el ‘tan esperado’ artefacto que reemplazaría la estufa en todos los hogares. Antes todo mundo tenía una estufa; ahora todo mundo tiene una estufa y un microondas, ¡y seguimos cocinando las mismas cosas!

Yo sé que si una cantidad suficiente de gente lee este post, habrá en los comentarios una larga lista de cosas que se pueden hacer en el microondas  y en la estufa no, pero de todos modos este blog sólo lo leemos los webcrawlers y yo, así que ‘who cares’.

De cualquier forma el objetivo de esta plática tortillera es sacar a flote el tema de que (al menos para mí) hay tres tipos de innovación  tecnológica. La primera es la innovación que hace que añadas cosas a tus ‘necesidades’ sin añadir beneficios (o añadiendo muy pocos); en mi opinión el microondas entra en esta categoría. Y la verdad es que yo encuentro muy útil el microondas, gracias a él no me desnutro en tiempos escolares, pero siento que usar el microondas sólo aumenta la flojera que me da usar la estufa.

El segundo tipo de innovación también aumenta el número de artefactos que necesitas pero también incrementa tus beneficios. Aquí caen la mayoría de nuestros widgets, computadoras, celulares, cámaras, etc.

Y el tercer tipo en mi opinión es el mejor. Es el que aumenta tus beneficios pero en realidad disminuye el número de cachivaches rondando por tu casa. El ejemplo perfecto son los smartphones (de hecho cualqueir celular chafa te hace tirar un montón de cosas). Desde que tengo celular no he vuelto a comprar un reloj ni de pulsera ni de pared, tampoco ningún despertador. Nunca he necesitado comprar cámara fotográfica (cualquier no-aficionado a la fotografía tiene suficiente con 4Mp y un flash LED), ni ningún tipo de reproductor de música portátil; tampoco agendas, ni post-its, ni calendarios (a este punto ya sólo estoy viendo el menú de mi celular y escribiendo lo que hay ahí).

En fin, esto es en lo que piensa uno cuando está aburrido. Les dejo con el primer resultado decente de buscar en Google Images ‘tortilla de maíz calentada a la perfección’. Con todo el crédito para Mercado Calabajío.

Tortilla de maíz calentada a la perfección

I’m not dead, yet

Es raro como alguien puede perder una costumbre tan rápido, y es increíble lo difícil que es obtener esa costumbre de nuevo. A veces pienso que no es totalmente mi culpa el dejar este blog abandonado, porque esto de ‘los blogs’ ya no es lo que era antes; ahora la gente socializa en facebook, comparte links en twitter y comenta fotos de gatos en tumblr. Pero en realidad este blog nunca fue utilizado para nada de lo anterior, siempre fue un espacio donde podía descargar mis ganas de compartir las cosas nuevas que aprendía sin matar de aburrimiento a mis amigos o familiares, simplemente un registro de aquello que me diera la gana decir.

Hoy entré a mi blog y después de quitar la capa de polvo leí mi ¿slogan?… ‘rock, mecatrónica y tonterías’ y pensé “oigan, yo me paso todo el día escuchando rock, todo el periodo escolar estudiando mecatrónica y todos mis ratos libres haciendo tonterías, yo DEBERÍA saber que escribir aquí”. Así que así es como me decidí a empezar a escribir de nuevo (a buena hora, ya sólo me queda una semana de vacaciones) y no pretendo rendirme ante la procrastinación sin dar pelea.

Acabo de hacer clic en ‘Vista previa’ y este post se ve bastante feo sin una imagen, así que voy a dejar aquí una pista de lo que he estado haciendo en mis vacaciones.

Minecraft!

Memoria vacía

USB

Algunas veces me encuentro hablando con personas y me sorprendo de la cantidad de datos que tienen en su memoria, que si son deportistas pues recuerdan los nombres de los jugadores de su equipo favorito, sus posiciones, número de puntos, estadísticas; que si les gusta la música, los nombres de los integrantes de sus bandas favoritas, los nombres de sus discos y cada una de sus canciones; que si les gusta el cine, nombres de películas, fechas de lanzamiento, actores, nominaciones, premios; que si les gustan los coches, marcas, modelos, especificaciones; y yo, yo necesito pensar un rato para acordarme de mi número de teléfono, muy apenas recuerdo los nombres de los integrantes de Metallica (James, Kirk, Lars y… este grandote… medio  mexicano…), cuando me gusta una película y quiero recomendarla no me acuerdo de su nombre; en fin, siento que tengo muy pocos datos en mi cabeza.

Incluso para cosas de la escuela, mientras unos derivan e integran como si de respirar se tratara, yo tengo que buscar mi formulario para derivar ex, pero como dijo EinsteinNo almacenes en la memoria lo que puedas almacenar en el bolsillo.“ No se si estas personas que se saben cientos de letras de canciones o nombres de jugadores lo recuerdan naturalmente o de verdad le ponen empeño para aprenderlo. ¿Ustedes que piensan?

2011

Esto, se supone, va a ser algo así como una bienvenida al 2011. Tengo una vaga idea de cómo va a terminar el post, pero pues de hecho ni siquiera se cual va a ser el título, así que no esperen mucho.

En estos tiempos se suele recordar lo que hicimos el año pasado y lo que queremos hacer el año que viene, pero yo nunca he tenido buena memoria y mis planes nunca salen como lo esperaba. Creo que es porque me dejo llevar demasiado por las circunstancias (aka ‘la corriente’), hago lo que en ese momento es fácil de hacer, o lo ‘que toca’ hacer. Si este año me propusiera algo sería ser más activo con mis decisiones, hacer lo que tenga que hacer para realizar mis planes o lo que sea que en ese momento me haga feliz.

La gente siempre se propone lo típico: dinero, amor, salud o algo así, pero creo que todos deberíamos de sentarnos en silencio y pensar seriamente en algún detalle de nuestra personalidad (que es en verdad lo único que podemos cambiar a nuestro gusto) que podamos mejorar. Y no digo ‘mejorar’ en la forma de ‘hacer lo posible para caerle bien a todo mundo’, sino en la forma ‘hacer lo posible para estar bien consigo mismo’.

Bueno, pues eso fue para lo que dio mi cabeza en estas primeras horas del 2011, nos seguiremos leyendo y tengan por seguro que seguiré un rato más buscando un buen título para al final ponerle uno muy estúpido.